Empieza a tomar mejores decisiones.
Toma decisiones saludables
A esta altura probablemente ya conozcas algunas de las consecuencias de la
ateroesclerosis. Pero la buena noticia es que hay cosas que puedes hacer
para reducir tu riesgo y el de tu familia. Para la mayoría de las personas,
llevar una dieta saludable, mantenerse activo y colaborar estrechamente con
el doctor puede ayudar mucho a reducir los niveles de colesterol. Estos son
algunos consejos prácticos para comer en forma saludable y mantenerse activo
que pueden ayudar a tu familia a reducir su riesgo de atero.
Cómo comer sano
Aumenta tu consumo de pescado. Los altos niveles de aceites esenciales
grasos omega 3 que contienen algunos pescados (como la trucha) pueden ayudar
a mejorar la flexibilidad de tus arterias, reducir la "pegajosidad" de la
sangre e incluso ayudar a reducir el riesgo de sufrir enfermedad cardíaca.
Trata de comer dos porciones de pescado por semana.
Evita las grasas trans y las grasas saturadas. Estas grasas, como la
manteca de cerdo y la mantequilla, pueden aumentar los niveles de colesterol,
lo que a la vez aumenta la acumulación de placa.
Consume más cereales integrales. Los cereales integrales, como el arroz
integral, la avena y el trigo integral tienen bajos niveles de grasa y son ricos
en fibra, vitaminas y antioxidantes. También pueden ayudar a reducir los niveles
de colesterol y la presión arterial.
Aumenta el consumo de frutas y verduras. Gracias a que son una buena fuente
de fibra, vitaminas y minerales, la mayoría de las frutas y verduras son bajas en
grasas, calorías, sodio y colesterol. Para las opciones más beneficiosas, sigue las
variedades de colores intensos, como los tomates y las judías verdes.
Prepara los alimentos en formas más saludables. Esto no quiere decir que tú y
tu familia deben renunciar a los sabores que más disfrutan. Los métodos para cocinar
los alimentos bajos en grasas, como asados, al vapor e incluso en el microondas, son
alternativas saludables en lugar de freírlos. Trata de reemplazar la sal con condimentos.
De esa forma conservarás el sabor, y al mismo tiempo, la menor cantidad de sodio puede
ayudar a disminuir tu presión arterial y el riesgo de que sufras enfermedad cardíaca y
derrame cerebral.
Ejercítate
Siempre recuerda hablar con tu doctor acerca de nuevas actividades adecuadas para tus
necesidades. No todos los miembros de tu familia tienen las mismas necesidades; por
eso es importante que cada uno hable con su doctor acerca de una actividad que se adecúe
mejor a su estilo de vida. En cuanto tú y tus seres queridos hayan establecido una gama
de actividades en zonas seguras, es hora de ponerse en movimiento.
Ejercicios aeróbicos.
La actividad aeróbica regular puede ayudar a aumentar tu frecuencia cardíaca, mejorar tu
respiración, aumentar tu circulación y quemar calorías. Treinta minutos de actividad moderada al día, en la mayoría de los días de la semana pueden ayudarte a reducir tu riesgo de sufrir una cardiopatía coronaria (CHD). Si no te gusta ir al gimnasio, invita a tu familia y amigos a jugar un partido de fútbol o de béisbol, para ayudar a bombear tu sangre.
Ejercicios de flexibilidad.
Los ejercicios de flexibilidad (o elongación) son importantes para la salud general y para prevenir lesiones.
No es necesario que sea complicado.
Ni siquiera necesitas acercarte al gimnasio para aumentar tu nivel de actividad.
Los cambios en tus actividades cotidianas pueden darte más energía y mejorar tu
salud cardíaca. Por ejemplo, trata de subir por las escaleras en lugar del ascensor,
ponte a bailar cuando escuches tu canción favorita, o camina cuando salgas a hacer
los mandados.
Infórmate sobre la atero
Para aprender más acerca de la ateroesclerosis, inscríbete en el programa
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las opciones de tratamiento, consejos para mantenerte activo y comer en
forma saludable, información acerca de importantes factores de riesgo y
preguntas que deberías hacerle a tu doctor.
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